Artículos Recientes



Cuatro acusados han sido arrestados y están bajo custodia policial


Once cristianos de Islamabad, incluido un pastor protestante, han sido acusados de blasfemia por una mujer, Naseem Bibi, por venganza después de una disputa privada en Pakistán. La mujer había sido denunciada con anterioridad y reaccionó con acusaciones de una supuesta blasfemia, algo completamente inventado.


22/12/14 10:41 AM | Imprimir | Enviar




(ACI/InfoCatólica) Según ha informado a la agencia vaticana Fides el abogado cristiano Sardar Mushtaq Gill, la mujer, que en el pasado era cristiana, se convirtió al Islam hace unos 20 años para casarse con un hombre musulmán con quien tiene tres hijos.


La mujer ha dicho a la policía que el pastor Karamat Masih y otros 50 cristianos habían allanado su casa, amenazándola y blasfemando contra el Islam y el Corán. Cuatro de los acusados han sido arrestados y están bajo custodia policial.


El abogado Sardar Mushtaq Gill dice a Fides que «cada vez son más frecuentes los casos en que la ley sobre la blasfemia es utilizada para dañar a las minorías religiosas o para resolver los casos de disputas y rivalidades privadas, o simplemente como un instrumento de chantaje».


Por ello, explicó, «urge que el estado detenga y condene a los que formula acusaciones falsas. Esta es una nueva tendencia, muy peligrosa: en una disputa que estaba abierta un nivel penal, se manipulan los hechos utilizando la blasfemia para debilitar la contra parte».


La ley de blasfemia agrupa varias normas contenidas en el Código Penal inspiradas directamente en la Shariah –ley religiosa musulmana– para sancionar cualquier ofensa de palabra u obra contra Alá, Mahoma o el Corán.


La ofensa puede ser denunciada por un musulmán sin necesidad de testigos o pruebas adicionales y el castigo suponer el juicio inmediato y la posterior condena a prisión o muerte del acusado.


La ley es usada con frecuencia para perseguir a la minoría cristiana, que suele ser explotada laboralmente y discriminada en el acceso a la educación y los puestos de función pública.


El caso más emblemático relacionado con esta ley es el de Asia Bibi, una madre católica de cinco hijos que acaba de cumplir dos mil días de encierro mientras la Corte Suprema decide si la condena a muerte contra ella procede o no.


En junio de 2009, Asia trabajaba como obrera en Sheikhupura, cerca de Lahore, Pakistán. En una ocasión le pidieron que buscara agua potable para sus compañeras. Algunas de las trabajadoras –todas musulmanas– se negaron a beber el agua por considerarla «impura» debido a que fue provista por una cristiana.


Un día más tarde, Asia fue atacada por una turba y llevada a una comisaría «por su seguridad», donde fue acusada de blasfemia contra Mahoma. Desde su detención denunció ser perseguida en razón de su fe y negó haber proferido insulto alguno contra el Islam.





Manifestó su indignación por los hechos que suceden en las clínicas abortistas


Consuelo Madrigal (Segovia, 1956), casada con un magistrado y familia de juristas, la próxima fiscal general se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid en 1978 con calificación de sobresaliente. Sus compañeros la definen como sensata, con sentido común, reflexiva y buena jurista.


22/12/14 10:20 AM | Imprimir | Enviar




(El País/InfoCatólica) En 2008 firmó un manifiesto de «Mujeres contra el aborto», en el que se expresaba la «indignación por los hechos que suceden en las clínicas acreditadas en España para la práctica del aborto, cuya difusión nos ha conmocionado, y proponer una serie de medidas que permitan superar esa forma de violencia contra la mujer que es el aborto incontrolado que existe de hecho en nuestro país».


Añadía que «la percepción errónea del aborto como un derecho garantizado por los poderes públicos (y no como un ilícito penal), el fraude generalizado en su práctica y la falta de información sobre riesgos y alternativas, hace que el número de abortos crezca año tras año».


Lleva en la carrera fiscal desde 1980 con el número tres de su promoción. Su primer destino fue en la Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife, donde ejerció de enero de 1981 a noviembre de 1982; pasó a teniente fiscal de Palencia hasta mayo de 1984; y en la Fiscalía de Madrid hasta 1990. Hasta 1993, estuvo en el Tribunal de Cuentas, de donde pasó a la Fiscalía del Tribunal Supremo.





Ofreció «diálogo y leal colaboración»


Monseñor Vicente Jiménez Zamora tomó hoy posesión como nuevo arzobispo de Zaragoza en una ceremonia en la que llamó a recuperar los valores éticos y a promover en la sociedad la cultura «de la sobriedad y de la solidaridad». El prelado, que accede a este nuevo cargo tras haber estado siete años al frente de la Diócesis de Santander, pidió una «renovación moral frente a la corrupción, en una sociedad, en ocasiones, carente de valores éticos y espirituales».


22/12/14 8:21 AM | Imprimir | Enviar




(ABC/InfoCatólica) A la ceremonia en la que tomó posesión de su nuevo cargo acudieron el nuncio de la Santa Sede en españa, Renzio Fratini, dos cardenales, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, otros 12 arzobispos y 24 obispos. Hubo también una nutrida representación de las principales instituciones políticas aragonesas, con la presencia, entre otros, de la presidenta del Gobierno aragonés, Luisa Fernanda Rudi, y del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch.


Monseñor Jiménez Zamora apostó igualmente por «la reconciliación en un mundo de divisiones», y aprovechó para elogiar –y poner como ejemplo– la intercesión del papa Francisco para el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.


La ceremonia de toma de posesión de Vicente Jiménez como nuevo arzobispo de Zaragoza tuvo lugar en La Seo y, posteriormente, se trasladó a la Basílica del Pilar, donde pronunció su primera homilía. En ella ofreció «diálogo y leal colaboración» para contribuir al desarrollo integral de Aragón «en solidaridad con otros pueblos de España».





(Adelante la Fe/InfoCatólica)


Su Eminencia, usted creció antes del Concilio Vaticano II. ¿Cómo recuerda aquellos tiempos?


Yo crecí en un tiempo muy hermoso en la Iglesia, en la que se nos instruía cuidadosamente en la fe, tanto en casa como en la escuela católica, en especial con el Catecismo de Baltimore. Recuerdo la gran belleza de la Sagrada Liturgia, con hermosas Misas incluso en nuestro pequeño pueblo agrícola. Y luego, por supuesto que estoy muy agradecido a mis padres que me dieron una formación muy sólida sobre la forma de vivir como católico. Así es que fueron años muy hermosos


Un amigo mío que nació después del Concilio solía decir: «No todo era bueno en los viejos tiempos, pero todo era mejor.» ¿Qué opina de esto?


Bueno, tenemos que vivir en cualquier momento que el Señor nos da. Ciertamente, tengo muy buenos recuerdos de crecer en la década de 1950 y principios de 1960. Creo que lo más importante es que apreciamos la naturaleza orgánica de nuestra fe católica y valoramos la tradición a la que pertenecemos y por la cual la fe ha llegado a nosotros.


¿Abrazó con entusiasmo los grandes cambios después del Concilio?


Lo que sucedió inmediatamente después del Concilio – en aquel momento yo estaba en el seminario menor , y observábamos lo que estaba ocurriendo en el Concilio – pero lo ocurrido después del Concilio fue muy fuerte, incluso en algunos casos violento, que tengo que decir que, aun cuando era joven, empecé a cuestionar algunas cosas – si esto era realmente lo que se pretendía con el Concilio- porque advertí que muchas cosas hermosas que la Iglesia tenía de repente desaparecían e incluso ya no eran consideradas hermosas. Pienso, por ejemplo, en la gran tradición del canto gregoriano o el uso del latín en la celebración de la Sagrada Liturgia. Y Luego también, estaba, el llamado «espíritu del Concilio Vaticano II» que influyó otras áreas – por ejemplo, la vida moral, la enseñanza de la fe – y seguidamente vimos tantos sacerdote abandonar su ministerio sacerdotal, y a muchas hermanas religiosas renunciar a la vida religiosa. Así es que, sin duda alguna habían aspectos del período post-conciliar que planteaban preguntas.


Usted fue ordenado sacerdote en 1975. ¿Cree usted que algo se ha hecho mal en la Iglesia?


Sí, yo creo que sí. De alguna manera, hemos perdido el fuerte sentido de la centralidad de la Sagrada Liturgia y, por tanto, de la función sacerdotal y el ministerio en la Iglesia. Tengo que decir, que yo estaba tan fuertemente criado en la fe, y tenía un sólido entendimiento de la vocación, que nunca podría rechazar hacer lo que Nuestro Señor estaba pidiendo. Pero vi que había algo que sin duda había salido mal. Fui testigo, por ejemplo, cuando era un joven sacerdote, del vacío de la catequesis. Los textos de catequesis eran muy pobres. Entonces fui testigo de las experimentaciones litúrgicas – algunas de las cuales no quiero ni recordar – la pérdida de la vida devocional, la asistencia a la misa del domingo comenzó a disminuir de manera constante: todo ello me indicaba que algo había salido mal.


¿Podría haber imaginado en 1975 que, un día ofrecería Misa en el rito que fue abandonado por el bien de la renovación?


No, no me lo hubiera imaginado. Aunque, debo decir también que lo encuentro lógico, ya que es un rito muy hermoso y el que la Iglesia lo haya recuperado me parece un signo muy saludable. Pero, en aquel momento, hay que decir que la reforma litúrgica en particular fue muy radical y, como he mencionado antes, incluso violenta, por lo que el pensamiento de una restauración no parecía algo posible. Pero, gracias a Dios, sucedió.


¿Jurídicamente, el Novus Ordo y la Misa Latina Tradicional son el mismo rito. ¿Es esto también su verdadera experiencia cuando celebra una Misa Pontifical Solemne en el nuevo o en el rito antiguo?


Sí, entiendo que ellas son el mismo rito, y creo que, cuando el llamado nuevo rito o la forma ordinaria se celebra con gran cuidado y con un fuerte sentido de que la Santa Liturgia es la acción de Dios, uno puede ver más claramente la unidad de las dos formas de un mismo rito. Por otro lado, espero que – con el tiempo – algunos de los elementos que imprudentemente se retiraron del rito de la Misa, que ahora se ha convertido en la forma ordinaria, puedan ser restaurados, ya que la diferencia entre las dos formas es muy marcada.


¿En qué sentido?


En la rica articulación de la forma extraordinaria, todo apunta siempre a la naturaleza teocéntrica de la liturgia, en cambio esto prácticamente disminuye hasta el el grado más bajo posible en la forma ordinaria.


Sobre el Sínodo 2014


¿El Sínodo sobre la Familia ha sido un golpe e incluso un escándalo, sobre todo para las familias católicas jóvenes que son el futuro de la Iglesia. Tienen ellos motivos para preocuparse?


Sí, lo tienen. Creo que la relatio intermedia del Sínodo, que terminó el 18 de octubre pasado, es quizás uno de los documentos públicos más impactantes de la Iglesia que yo podía imaginar. Y, es también motivo de alarma muy grave, siendo especialmente importante que las buenas familias católicas que están viviendo la belleza del Sacramento del Matrimonio se consagren a una vida matrimonial sólida y que también utilicen cualquier ocasión para dar testimonio de la belleza y verdad que están experimentando a diario en su vida matrimonial.


Prelados de alto rango continúan dando la impresión de que el «progreso» en la Iglesia consiste en la promoción de la agenda gay y la temática del divorcio. ¿Creerán ellos realmente que estas cosas van a originar una nueva primavera en la Iglesia?


No sé cómo podían creer tal cosa, cómo podría ser que, por ejemplo, el divorcio – que la Constitución Pastoral sobre la Iglesia Gaudium et Spes llama una plaga en la sociedad – cómo podría ser que la promoción de las relaciones homosexuales, que son intrínsecamente malas, ¿cómo podría provenir de esto algo bueno? En realidad, lo que vemos es que tienen como resultado la destrucción de la sociedad, la ruptura de la familia, la ruptura de la fibra de la sociedad, y, por supuesto, en el caso de los actos contra natura, la corrupción de la sexualidad humana, la cual es ordenada esencialmente hacia el matrimonio y a la procreación de los hijos.


¿No cree Usted que el principal problema en vastos territorios de la Iglesia es la falta de familias católicas y sobre todo la falta de niños católicos? No Debería más bien haber sido esto el eje del Sínodo?


Eso creo, y mucho. La Iglesia cuenta con sólida vida familiar católica, y depende de las familias católicas sólidas. Yo creo que, cuando la Iglesia está sufriendo más, también el matrimonio y la vida familiar están sufriendo. Vemos que cuando en el matrimonio las parejas no son generosas en traer una nueva vida al mundo, sus propios matrimonios disminuyen, así como la sociedad misma. Somos testigos de que en muchos países en que la población local, que en muchos casos sería cristiana, está desapareciendo debido a que la tasa de natalidad es muy baja. Y algunos de estos lugares – por ejemplo, donde también hay una fuerte presencia de las personas que pertenecen al Islam – nos encontramos con que la vida musulmana se está apoderando de los países que antes eran cristianos.


En muchas partes de Europa Occidental y los EE.UU., las únicas parroquias que aún tienen niños pertenecen a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, mientras que diócesis enteras están desiertas. ¿Los obispos toman nota de esto?


Me imagino así. No tengo experiencia directa de lo que usted está describiendo. A partir de mi propio experiencia como obispo de La Crosse, Wisconsin y como Arzobispo de Saint Louis, Missouri, he oído esto acerca de algunas diócesis en ciertas naciones europeas donde prácticamente son incapaces de continuar, pero existe una fuerte presencia de los que pertenecen a la Fraternidad de San Pío X. No puedo dejar de pensar que los obispos en esos lugares deben tener conocimiento de lo mismo y deben reflexionar sobre ello


¿La mayoría de los católicos practicantes en una parroquia promedio en Europa Occidental y los EE.UU. son los que fueron bautizados y catequizados antes del Concilio. Está la Iglesia en estos países viviendo de su pasado?


Creo que mi generación, por ejemplo, fue bendecida al poder crecer en un momento en el que había una fuerte práctica de la fe católica, una fuerte tradición de participación en la Misa dominical y en la Sagrada Liturgia, una fuerte vida devocional, un fuerte enseñanza de la Fe- Pero de alguna manera, yo creo, que por desgracia nos lo tomamos como algo seguro, y no se dio la misma atención a continuar la transmisión de la fe como la habíamos recibido para el éxito de las futuras generaciones. Ahora lo que yo veo es que muchos jóvenes tienen hambre y sed – y esto ya desde hace algún tiempo – de conocer la fe católica en sus raíces y experimentar muchos aspectos de la rica tradición de la fe. Así es que creo que hay una recuperación precisamente de lo que durante un período de tiempo se había perdido o no se cuidó de manera adecuada. Creo que ahora está ocurriendo un renacimiento de jóvenes católicos.


¿El Sínodo sobre la Familia tiene algún plan para promover el matrimonio y para alentar y apoyar a las familias con muchos hijos?


Sinceramente espero que así sea. Yo no soy parte de la dirección central o del grupo de Cardenales y Obispos que colaboran en la organización y dirección del Sínodo de los Obispos. Pero sin duda que así lo espero.


Muchos católicos temen que, al final, el Sínodo de los Obispos recurrirá a un doble lenguaje. Razones «Pastorales» se utilizan para en la práctica cambiar la doctrina. ¿Se justifican tales temores?


Sí. De hecho, uno de los argumentos más insidiosas utilizados en el Sínodo para promover las prácticas que son contrarias a la doctrina de la fe es el argumento de que, «Nosotros no estamos tocando la doctrina, creemos en el matrimonio como la Iglesia siempre ha creído en él, pero sólo estamos haciendo cambios en la disciplina «. Pero en la Iglesia Católica, esto nunca puede ser, porque en la Iglesia Católica, su disciplina siempre se relaciona directamente con su enseñanza. En otras palabras: la disciplina está al servicio de la verdad de la fe, de la vida en general en la Iglesia Católica. Y así, no se puede decir que el cambiar una disciplina no tiene algún efecto sobre la doctrina que la protege o salvaguarda o promociona.


¿El término «misericordia» se utiliza para cambiar la doctrina de la Iglesia e incluso el Nuevo Testamento con el fin de justificar el pecado. ¿Fue este uso deshonesto del término «misericordia» expuesto en el Sínodo?


Sí, lo fue. Había padres sinodales que hablaron acerca de un falso sentido de la misericordia, que no tendría en cuenta la realidad del pecado. Me acuerdo de un Padre sinodal que dijo: «¿Ya no existe el pecado? ¿Acaso ya no lo reconocemos?» Así que, creo que fue muy fuertemente confrontado por algunos Padres sinodales. El alemán protestante – Luterano – pastor que murió durante la Segunda Guerra Mundial, Dietrich Bonhoeffer, utilizaba una analogía interesante. Habló acerca de la gracia «costosa» y la gracia «barata». Bueno, no hay gracia «barata». Cuando la vida de Dios se da a nosotros como lo es en la Iglesia, exige de nosotros una nueva forma de vida, una conversión diaria a Cristo, y sabemos que la misericordia de Dios se da en la medida que abrazamos la conversión y nos esforzamos por hacer nuevo, en Cristo, cada día de nuestra vida y para superar nuestros pecados y nuestras debilidades.


¿Por qué el término «misericordia» es utilizado para los adúlteros, pero no para los pedófilos? En otras palabras: ¿Tiene la iglesia los medios para decidir cuándo se permite aplicar la «misericordia» y cuándo no?


Esto, también, es un punto al que se dió atención durante el Sínodo. La Misericordia tiene que ver con la persona que, por la razón que sea, está cometiendo pecado. Hay que llamar siempre hacia el bien a esa persona – en otras palabras, llamarla a ser quien ella realmente es: hija de Dios. Pero al mismo tiempo, hay que reconocer los pecados, ya sean el adulterio o la pedofilia o el robo o el asesinato – cualquiera que este sea – como grandes males, como pecados mortales y, por tanto, como intolerables para nosotros. No podemos aceptarlos. La mayor caridad, la misericordia más grande que podemos mostrar al pecador es reconocer la maldad de los actos que él o ella está cometiendo y llamar a esa persona a la verdad.


¿Todavía tenemos que creer que la Biblia es la autoridad suprema de la Iglesia y no puede ser manipulada ni siquiera por los obispos o el Papa?


¡Por supuesto! La palabra de Cristo es la verdad a la que todos estamos llamados a ser obedientes y, ante todo, a la que el Santo Padre está llamado a obedecer. En algún momento durante el Sínodo, habían hecho referencia a la plenitud del poder del Santo Padre, que en Latín llamamos en plenitudo potestatis, dando la impresión de que el Santo Padre podría incluso, por ejemplo, disolver un matrimonio válido que se había consumado. Y eso no es cierto. La «plenitud del poder» no es un poder absoluto. Es la «plenitud del poder» para hacer lo que Cristo ordena de nosotros en obediencia a Él. Así es que todos seguimos a Nuestro Señor Jesucristo, comenzando con el Santo Padre.


¿Un arzobispo dijo recientemente, «obviamente Seguimos la doctrina de la Iglesia sobre la familia.» Luego agregó: «… hasta que el Papa decida otra cosa.» ¿Tiene el Papa el poder de cambiar la doctrina?


No. Esto es imposible. Sabemos lo que la enseñanza de la Iglesia ha sido siempre. Fue, por ejemplo, expresada por el Papa Pío XI en su encíclica Casti connubii. Fue expresada por el Papa Pablo VI en la Humanae vitae. Y expuesta de manera admirable por el Papa San Juan Pablo II en la Familiaris consortio. Esa enseñanza es inmutable. El Santo Padre puede dar como servicio la defensa de la enseñanza presentándola con novedad y frescura, pero sin cambiarla.


Se dice que los cardenales llevan el color rojo para representar la sangre de los mártires que murieron por Cristo. A excepción de John Fisher, quien fuera nombrado cardenal cuando ya estaba en la cárcel, ningún cardenal ha muerto por la Fe. ¿Cuál es la razón de esto?


No lo sé, no puedo explicarlo. Ciertamente, algunos cardenales han sufrido mucho por la Fe. Pensamos en Cardenal Mindszenty (1892-1975), por ejemplo, en Hungría, o pensamos en Cardenal Stepinac (1898-1960) en lo que fue Yugoslavia. Y pensamos en otros cardenales de diferentes períodos de la historia de la Iglesia que tuvieron que sufrir mucho para defender la Fe. El Martirio puede tomar más que solo la forma sangrienta. Hablamos de martirio rojo, pero también hay un martirio blanco que consiste en enseñar fielmente la verdad de la Fe y la defensa de ella, y tal vez ser enviado al exilio como ha ocurrido a algunos cardenales, o que sufren de otras maneras. Pero lo importante para el Cardenal ha de ser la defensa de la Fe usque ad effusionem sanguinis – incluso hasta el derramamiento de sangre. Así, un Cardenal tiene que hacer todo lo posible para defender la fe, incluso si esto significa el derramamiento de sangre. Pero también todo lo que va antes de eso.


Su Eminencia, algunas observaciones rápidas: ¿Quién es su santo preferido?


Bueno, la Madre Santísima, obviamente, es la favorita de todos nosotros.


¿Eso no cuenta!


[Risas] También tengo una gran devoción a san José. Pero una santa que realmente me ha ayudado mucho durante mi vida, desde el momento en que era un niño y en el seminario, es Santa Teresa de Lisieux, la Pequeña Flor. Su Caminito sigue siendo, para mí, muy útil en mi vida espiritual.


¿Cuál es su oración favorita?


El rosario.


¿Cuál es su libro favorito?


Supongo que el Catecismo no cuenta. [Risas]


No, tampoco lo hace la Biblia.


R. Me gusta también mucho los escritos del beato Columba Marmio (1858-1923), escritos espirituales, y también soy aficionado a los escritos del arzobispo Fulton Sheen (1895-1979).


¿Cuál fue su mejor momento como sacerdote?


Yo creo que mi ordenación al sacerdocio. Pienso constantemente en ello y todo estaba allí, todo se ha desarrollado desde allí. Lo que encuentro más hermoso en el sacerdocio fue lo que se dio en los primeros cinco años de mi sacerdocio, cuando tuve un intenso servicio sacerdotal en la parroquia con el Sacramento de la Confesión, con muchas confesiones, y la celebración – obviamente – de la Santa Misa , y luego la enseñanza de la fe a los niños. Esos recuerdos – y luego, por un breve período de tres años, enseñé en una escuela secundaria católica – esos son realmente, para mí, los recuerdos de mi sacerdocio que más atesoro.


¿Teme el Juicio Final?


Por supuesto que sí. Uno piensa, por ejemplo, en toda la responsabilidad que tienes, primero como sacerdote, pero más aún como obispo y cardenal, y hace que uno examine su conciencia. Sé que hay cosas que podría haber hecho mucho mejor, y eso me hace tener miedo. Pero espero que el Señor tenga misericordia de mí y oro por ello.


Gracias, señor Cardenal.


De nada.





(ACI/InfoCatólica) Si bien la Iglesia manifestó su aprecio por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, también se refirió a los efectos que una medida de este tipo podría tener para los católicos del país.


En la exposición que realizó el Padre Andrés Moro, Vicario de los Trabajadores, en representación de la Conferencia Episcopal de Chile, destacó «el vínculo histórico que tienen con la comunidad estas festividades, más aún considerando que Chile es un país ‘mariano’, devoto de la Virgen María».


En conversación con ACI Prensa el sacerdote que expuso esta postura ante la Cámara, dijo que «claramente los 800 mil peregrinos que fueron al Santuario de la Virgen de Lo Vásquez y las cerca de 2 millones de personas que se movilizaron en Chile para la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre, nos muestran que hay un movimiento que se vería muy afectado si no fuera un feriado civil, y eso está de acuerdo con la Constitución política que permite justamente, y facilita la expresión religiosa de los ciudadanos».


«Creemos que tocar esas fiestas ocasiona en primer lugar un daño cultural importante, porque estas tradiciones de religiosidad popular alcanzan, en el pueblo chileno, incluso mucho más allá de quienes profesan la fe católica», expresó el sacerdote ante la comisión.


En la minuta presentada por la Iglesia Católica se señala que los días festivos legales correspondientes a festividades religiosas fueron siempre acordados en Chile de común acuerdo entre la Santa Sede y el Gobierno, por lo que su supresión requeriría el mismo itinerario, según lo establecido en la Ley n°2977 promulgada el 1 de febrero de 1915.


El Padre Moro dijo también a ACI Prensa que estas celebraciones religiosas «tienen un arraigo popular tan profundo en la cultura popular chilena, que sería lamentable perderlos como días festivos civiles, y además están ya puestos así hace más de 100 años en nuestro calendario».


Destacó que «para nosotros es muy importante que la Iglesia pueda ser consultada porque nosotros también aportamos con un 67 por cento de los chilenos que son católicos. Por lo tanto, las festividades marianas, especialmente el 8 de diciembre y el 15 de agosto tienen un profundo arraigo popular», puntualizó.


Aclaró que «nunca la Iglesia Católica ha sentido aquí un ataque ni tampoco una lucha antirreligiosa, como lamentablemente se ha presentado en algunos medios de prensa».


«Fuimos los primeros invitados a la comisión para tocar este tema por lo cual ya se refleja una profunda preocupación de los diputados que presentaron esta moción de ley de poder escuchar la opinión de la Iglesia», agregó el padre Moro.


Manifestando el interés de la Iglesia en abrirse al diálogo en esta discusión, el sacerdote expresó su preocupación por la cuestión salarial, clave para financiar más tiempo de descanso.


Agregó que «si se va a reflexionar sobre un aumento de días irrenunciables de vacaciones, tenemos que hacer una revisión de los niveles de sueldo en Chile que son en muchos casos tremendamente débiles y pobres».


«Lo que planteamos como Iglesia es hacer una reflexión sobre mayor día de descanso a los trabajadores, pero con los niveles de sueldo que tenemos hoy eso podría parecer casi una burla para quienes ganan menos de $380.000 pesos (unos US$620) que son el 60 por cento de los trabajadores del país», aseguró.





(Zenit/InfoCatólica) Por este motivo, la fundación de la Santa Sede, Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) en España ha lanzado la mayor campaña en sus 50 años de historia para ayudar a la comunidad cristiana refugiada de Irak y evitar que el cristianismo, presente desde el siglo III en ese país, desaparezca.


En la presentación de esta iniciativa, el arzobispo caldeo de Mosul, monseñor Amel Nona ha asegurado que han perdido todas sus posesiones «pero lo único que no han perdido es la fe». «Estamos muy felices y contentos que de los 120 mil cristianos que han huído de Mosul y la planicie de Nínive, ninguno de ellos ha apostatado, ninguno ha renunciado a su fe y se ha convertido al Islam».


Monseñor Nona ha explicado que lo que más necesitan los cristianos en estos momentos es alojamiento y comida. «Queremos evitar un éxodo cristiano todavía mayor. Pensábamos que la crisis iba a durar como mucho un mes, pero ya llevamos seis meses y todavía no hay señales positivas de que nuestra tierra sea liberada del Estado Islámico».


En este sentido, ha apuntado que no podemos decir a las familias que se queden en Irak, que permanezan en su tierra, «si no hay un motivo esperanzador para ellos, si no son sostenidos». Por ello, ha agradecido toda la ayuda que están recibiendo del exterior. «Gracias a esta generosidad sentimos que contamos como cristianos» para la Iglesia universal. «Estamos sufriendo, pero con vuestra ayuda esperamos poder permanecer en nuestra tierra», ha señalado el arzobispo caldeo de Mosul.


Por su parte, el director de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España, Javier Menéndez Ros ha explicado que Irak ha sido, es y será un país preferente para esta fundación de la Santa Sede y ha anunciado que la próxima semana una delegación de AIN viajará a Erbil para mostrar la cercanía de los cristianos españoles con los iraquíes. «Queremos que sepan que no están solos, que estamos unidos a ellos, que no les vamos a abandonar» en estos gravemos momentos de dificultad, ha destacado Menéndez Ros.


Antes del 2003, los cristianos eran 1,6 millones. En estos momentos, se calcula que no llegan a los 300 mil. «Si no queremos que se vayan, hay que ayudarles a que susbistan. Cada día 75 cristianos abandona Irak», ha reiterado el responsable de AIN.


«Ayuda a la Iglesia Necesitada es consciente de que este pueblo se encuentra en estos momentos en una gran encrucijada histórica. O se les sostiene con ayuda o todos se irán y desaparecerá la presencia cristiana en el país», ha concluido.


Para más información: http://ift.tt/1dOnRLL



Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets