Desde el Congreso #WeAreN2016 piden luchar contra el Estado Islámico, Boko Haram y Al Shabaab

(Más Libres) El primero en intervenir en esta primera jornada del Congreso #WeAreN2016, organizado por MasLibres.org y CitizenGO, con un evento paralelo en la sede de Naciones Unidas patrocinado por la Misión Permanente de la Santa Sede, fue el arzobispo Bernardito Auza, quien instó a los políticos y religiosos a «estar a la altura de las circunstancias» ante las acciones del Estado Islámico. El arzobispo Auza ha ejercido de anfitrión de los ponentes y casi 400 asistentes a esta primera sesión del Congreso #WeAreN2016, que pretende dar voz a las minorías religiosas que sufren la persecución a manos de radicales islamistas en Oriente Medio y en otras partes del mundo.

Mons. Auza empezó su comparecencia afirmando que «lamentablemente la violencia étnica en todo el mundo sigue adelante» y que forma parte de las obligaciones de los estados y de los líderes políticos y religiosos asumir responsabilidades y acciones para frenar las acciones del Estado Islámico y de otras células terroristas.

«Los líderes políticos y religiosos tienen que estar a la altura de las circunstancias; las organizaciones religiosas y políticas tienen que trabajar más. Este nivel de salvajismo tiene que hacernos despertar», ha afirmado el arzobispo, quien ha concluido agradeciendo a los organizadores del Congreso el que hayan dado la oportunidad de poner voz a aquellos perseguidos por razones de religión o raza.

El arzobispo Auza dió la palabra a Ufuk Gokcen, embajador de la Misión Permanente de la Organización de la Cooperación Islámica ante las Naciones Unidas, quien basó su comparecencia en reafirmar la importancia de las minorías en los países de Oriente Medio y en aquellos donde predomina la religión musulmana. Gokcen ha reafirmado el derecho de los cristianos a tener una vida digna: «Los cristianos de Oriente Medio son ciudadanos que deben tener una vida digna del mismo modo que sus compatriotas. Las minorías religiosas y étnicas son muy importantes para sus propios países, que deben fomentar la cooperación entre religiones».

En el primer panel de la jornada, sobre la protección de las víctimas de la persecución y el fomento de la libertad religiosa en todo el mundo, el director del ‘Religious Freedom Project’ de la Universidad de Georgetown, Thomas Farr, destacó la situación «penosa» en la que viven los cada vez menos numerosos cristianos de Siria e Irak. «Son incapaces de poder trabajar, mantener sus familias y sufren los efectos debilitantes del miedo y la incertidumbre», ha agregado durante su intervención.

Farr destacó la ayuda humanitaria que las organizaciones cristianas están llevando a los cristianos perseguidos, pero ha reclamado hacer mucho más para solventar esta situación, yendo a la raíz del problema. Estado Islámico es, según Thomas Farr, «un terrible síntoma de un conjunto mucho más profundo de problemas». Para evitar que estos dos países sigan siendo «incubadoras perpetuas» de terroristas hay que ir también de las tensiones entre chiitas y sunitas en la zona.

Por su parte el europarlamentario Lars Adaktusson ha relatado las grandes dificultades que ha encontrado para conseguir que se condene la violencia contra los cristianos. En su opinión, «el mundo libre tiene la responsabilidad de ofrecer la protección y la seguridad necesaria a las víctimas de la persecución religiosa» ayudándoles además a volver a sus «lugares de origen».

El último participante de este panel, el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, Carl Anderson, destacó que «la mayor crisis desde la II Guerra Mundial se da en Oriente Medio, donde cientos de personas han sido asesinadas y comunidades enteras han sido desplazadas». Anderson recordó que su organización ha realizado una incesante campaña para que la matanza sistemática de cristianos se considere genocidio. «La depuración religiosa y los crímenes de lesa humanidad no son suficientemente adecuados para lo que está pasando», afirmó. Además, ha querido dejar claro que «las víctimas lo fueron debido a su fe cristiana» y en este caso «cometer actos intencionados para destruir un grupo o la deportación en masa es suficiente para que se considere genocidio».

Testigos de las atrocidades en masa y el éxodo de los cristianos y otras minorías religiosas

Presentados por Ignacio Arsuaga, presidente de CitizenGO, participaron en el segundo panel sobre los el obispo de Kafanchan (Nigeria), Joseph Danlami Bagobiri; los padres de Kayla Mueller ,la joven cooperante asesinada por el Estado Islámico en Siria, Carl y Marsha Mueller; el párroco en Erbil (Irak) Padre Douglas Al-Bazi, secuestrado y torturado por los yihadistas; y la religiosa Sor María de Guadalupe, misionera en Siria, han ofrecido el terrible retrato de un genocidio que no cesa.

«El diálogo interreligioso es indispensable y motivo de encomio con los que sufren por su fe. Los cristianos no creen en las venganzas ni en retribuciones, pero necesitamos que la comunidad internacional sume hechos fehacientes y no propaganda: más de 30 millones de cristianos en el Norte de Nigeria que sufren terriblemente, esperan una respuesta», destacó el obispo nigeriano Bagobiri.

Carl y Marsha Mueller, padres de la joven cooperante Kayla Mueller, secuestrada por ISIS y asesinada en Siria, recordaron las palabras de su hija pidiendo decir al mundo cómo era la situación en Siria. «Todo ser humano debe actuar, debe poner fin a esta violencia que mata a mujeres y a niños –recuerdan que decía su hija. Los padres de Kayla consideran que «es nuestro deber que se siga oyendo su voz, mostrando al mundo lo que Kayla vio. El mundo no puede aceptar este sufrimiento como algo normal, hay que darlo todo por la paz, la justicia y la libertad religiosa», han concluido los Mueller.

A continuación el padre Douglas Al-Bazi relataba cómo fue «secuestrado y torturado en Irak solo por ser cristiano; a diario veía mi camisa ensangrentada. Nunca más quiero ver sangre en mi pueblo. ¿Quién asume la responsabilidad moral hacia los cristianos que siguen en Irak, los refugiados que aguardan en una situación desesperada para poder regresar a su tierra?», ha reclamado el sacerdote iraquí. «Los cristianos de Irak seguiremos menguando día a día, hasta ser tan pocos que el mundo nos olvidará por completo», decía Al-Bazi.

El panel concluía con la intervención de la hermana María de Guadalupe, misionera argentina del Verbo Encarnado, con 18 años de entrega en Oriente Medio, los últimos cuatro en Alepo (Siria), quien explicaba que los barrios cristianos son «los más castigados, el primer blanco de los fundamentalistas, pero las iglesias siempre están llenas». Recordaba la misionera cómo uno de los jóvenes de su comunidad decía: ‘que entren, que tomen la ciudad y que me corten la cabeza; pero soy cristiano y no voy a dejar de serlo’. Así son nuestros cristianos perseguidos: dispuestos a dar su vida antes que renegar de Jesucristo», subrayó la Hna. María de Guadalupe.

«Necesitamos oraciones, y con ello, difundir la verdad sobre este genocidio y colaborar, no solo con lo material o atendiendo a los refugiados, sino comprometiéndonos seriamente a hacer todo cuanto esté en nuestra mano para detener esta masacre», clamó la misionera que terminó su intervención pidiendo que «paren esta guerra ya».

La violencia sexual es parte esencial del genocidio del Estado Islámico

El panel dedicado a dar voz a víctimas de la violencia sexual perpetrada como parte del plan genocida del Estado Islámico en el Congreso internacional sobre libertad religiosa #WeAreN2016 ha sido uno de los más emotivos de la jornada.

La mesa redonda ha contado con el testimonio de Samia Sleman Kamal, una niña yazidí que ha contado entre lágrimas cómo, a la tierna edad de 13 años, fue violada durante los más de seis meses que permaneció secuestrada por el Estado Islámico.

«Nos hicieron cosas horribles. Violaban a las chicas de hasta 7 y 8 años. A nuestras madres las mataban porque no les gustaban por ser mayores. Sólo querían las niñas para quedárselas como esclavas sexuales», ha relatado Samia, quien ha reclamado a la Comunidad Internacional ayuda para el pueblo yazidí y para las otras minorías «que están en peligro de ser erradicadas por el Estado Islámico. «No tenemos recursos ni fuerza para defendernos» ha clamado entre sollozos.

Por su parte, la experta en violencia sexual como arma de una estrategia de genocidio, Elisa von Joeden-Forgey, ha advertido que «la violencia sexual contra los menores es parte integral de este genocidio». A su juicio, «se trata de una táctica genocida porque hace un daño profundo que afecta a la persona y a la comunidad». La combinación de muertes masivas, violaciones, saqueos, explotación sexual y secuestro de niños «tiene la misión de romper, no sólo sus cuerpos, sino su identidad, sus corazones y sus almas» ha subrayado von Joeden-Forgey.

Ha cerrado este panel la abogada americana de origen egipcio Jacqueline Isaac, especialista en derechos humanos, vicepresidenta de la organización humanitaria Roads of Success, dedicando su intervención a contar algunas experiencias que ha conocido en su trato con las víctimas del Estado Islámico y a llamar a la acción del mundo para frenar el genocidio. Recientemente tuvo la oportunidad de acudir al Parlamento británico para acompañar a algunas víctimas que iban a dar su testimonio y lograr una condena del genocidio del Estado Islámico. Los testimonios referidos contribuyeron en gran medida a que el Parlamento británico aprobara por unanimidad la declaración de genocidio.

En el turno de clausura, el arzobispo greco-católico melquita, Mons. Jean-Clement Jeanbart, ha reclamado que se «restablezca la paz y una democracia pluralista que garantice a los sirios vivir como ciudadanos de plenos derechos en su país» y que la comunidad internacional garantice esta paz y seguridad. «En Siria, muchas personas siguen siendo víctimas y la comunidad internacional deberá darle mejor protección y contemplar una estrategia más agresiva», ha declarado.

El arzobispo ha puesto en marcha la campaña ‘Construir para continuar’ para ayudar a la reconstrucción de viviendas y ha hecho hincapié en la importancia de ofrecer un futuro digno a los sirios. En este punto, ha declarado: «El día que la comunidad internacional nos conceda la paz y estabilidad, este programa contará con voluntarios. Y si no, se habrá perdido la esperanza para los sirios».

El observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, monseñor Bernadito Auza, ha clausurado la primera jornada del Congreso #WeAreN con la lectura de una carta del Santo Padre ante el padecimiento de Oriente Medio.

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