La Unión Europea no quiere que los rumanos voten a favor de la familia y contra el «matrimonio» homosexual

(Actuall) En apenas mes y medio, la sociedad civil consiguió más de tres millones de firmas (el 20% de la población), muy por encima del mínimo exigido para que el gobierno pueda realizar un referéndum sobre una petición ciudadana. Sin embargo, aún no se ha celebrado dicha votación.

Por ello Actuall ha conversado con Bogdan Stanciu, co-fundador de la Coalición por la Familia, quien denuncia que existen presiones externas para retrasar este asunto y que los partidos políticos no quieren afrontarlo hasta 2018, cuando se hará una revisión general de la Constitución.

Pero de una cosa sí que esta seguro, si se celebra el referéndum, ganará el sí por la familia, y agradece de antemano los ejemplos de Croacia y Eslovenia para que la población rumana se haya levantado para proteger lo que más les importa: la familia.

¿Vuestra intención era que la votación del nuevo referéndum coincidiese con las elecciones parlamentarias? ¿Por qué?

Por dos sencillas razones:

Primero: tenemos la oportunidad de que un gran número de ciudadanos exprese su opinión ante este problema de gran importancia para el futuro de nuestra nación a la vez que expresa su voto con respecto al Parlamento para los próximos 4 años

Y segundo: supondría un ahorro de aproximadamente 25 millones de euros. Los motivos de que las votaciones no coincidan son confusos. Oficialmente, se nos dice que la decisión de la Corte Constitucional ha tardado.

Extraoficialmente, sabemos que existen enormes presiones del exterior (de Bruselas y Washington), para que el referéndum no tenga lugar. Al menos no por ahora. En el nuevo orden en el que vivimos ahora, el referéndum es una pesadilla para la élite. Después de Croacia, Eslovenia, Eslovaquia, Hungría y, sobre todo, después del Brexit, la idea de dejar a las naciones decidir por su cuenta no es muy digestible para algunos.

¿Por qué se ha retrasado tanto la convocatoria del referéndum sobre la familia?

Inexplicablemente la Corte Constitucional ha retrasado 55 días por encima del término límite la publicación de la decisión en el BOE. Por lo tanto no ha podido ser transmitida oficialmente al Parlamento, el proyecto de revisión no se ha podido votar y, a falta de éste, no se puede proceder a la organización del referéndum. Desafortunadamente, nadie le puede pedir cuentas a la Corte Constitucional, pese a que haya sido, evidentemente, un abuso.

Se trata de una iniciativa impulsada por la sociedad civil, pero parece que ningún partido político la quiere poner en práctica. ¿Les da miedo?

La actitud de los partidos no es negativa. Sólo se nos ha transmitido que «ahora no». Creemos que los políticos desean juntar nuestro proyecto con la revisión general de la Constitución programada, lo más probable, para el 2018.

¿Qué posibilidad de ganar tiene la iniciativa profamilia?

Si se llega a referéndum, ganamos. La opinión pública es, en su mayoría, favorable a una familia auténtica, sana. El problema es «si».

¿Han sido insultados o amenazados aquellos que protegen y apoyan a la familia?

Sí, pero con menos intensidad que lo ocurrido en Croacia o Eslovaquia, por no mencionar a Irlanda. Aquí el asunto de la homosexualidad no provoca tantas pasiones y tiene muy pocos partidarios públicos.

Nosotros, en cambio, tenemos testimonios de gente culta, como médicos, políticos, deportistas de reputación. Desde este punto de vista, estamos bien. A la gente de Rumanía no le da vergüenza afirmar su fe en la familia y su oposición hacia ideologías extranjeras.

¿Cree que otros casos, como el de Eslovenia donde se revocó el matrimonio homosexual, han influido las organizaciones profamilia?

Desde luego. Sin el coraje, la dedicación y la seriedad de los compañeros croatas y eslovenos no sé si hubiéramos tenido siquiera idea sobre tal iniciativa. Ellos nos han transmitido sentimientos positivos y mucha energía. ¡Qué Dios los recompense por su testimonio!

La política europea y la ONU son favorables al matrimonio homosexual. ¿Crees que pueden presionar de alguna manera en contra de vuestra iniciativa?

Las presiones exteriores son enormes. Mirad el mapa del matrimonio en Europa: todos los estados alrededor de Rumanía tienen la Constitución modificada con este fin. ¡Hay también un juego geopolítico en medio!

Una vez puesto en práctica nuestro referéndum sería imposible ignorar el hecho de que Europa no es homogénea y que Europa niega la uniformidad. Existen distintos valores, imposible de homogenizar.

Teniendo en cuenta que el fin declarado de los líderes de Bruselas es la formación de un mega-estado europeo, con un único liderazgo, seríamos unos ingenuos si nos imagináramos por un momento que a las élites les agradan las acciones por parte de los ciudadanos como la nuestra.

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