Una asociación de seglares católicos belgas denuncia al obispo de Amberes ante Roma

(Life Site News/InfoCatólica) Pro Familia, una asociación belga de seglares católicos, ha decidido actuar contra una declaración hecha pública por el obispo de Amberes, Mons. Johan Bonny, quien sugiere, en un nuevo libro publicado el pasado viernes, que las parejas homosexuales, los divorciados, aquéllos que han vuelto a casarse y las parejas de hecho deben recibir una bendición de la Iglesia como parte de una «diversidad de rituales» que reconociera la «exclusividad y la estabilidad» de sus uniones.

«La cuestión de la comunión para los divorciados y vueltos a casar debe valorarse cuidadosamente», escribe. «No es una cuestión de un mero ‘sí’ o ‘no’, sino de una evaluación. Hay que juzgar sobre la base de la situación individual de las personas involucradas. O, mejor dicho, ellos pueden y deben participar en ese juicio a la luz de ciertos criterios».

En un comunicado de prensa publicado la semana pasada en su blog y recogido por los medios de comunicación de Flandes, Pro Familia anunció su intención de presentar una queja en Roma ante el cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero, antes de que el libro "May I? Thank you. Sorry. Open dialogues about relationships, marriage and family" («¿Debo? Gracias. Lo siento. Diálogos abiertos sobre las relaciones, el matrimonio y la familia») llegase a las librerías de Flandes. El cardenal Stella será requerido en su calidad de superior del obispo para «investigar y condenar las declaraciones y escritos de Johan Bonny».

Hay a quien le parece que esto es el mundo al revés. Se supone que los obispos deben seguir las enseñanzas de la Iglesia. Junto con el Papa, ellos son los responsables de la transmisión del Magisterio a los laicos y a los miembros del clero que no tienen la plenitud del sacerdocio que pertenece a los obispos. Entonces ¿cómo pueden unos meros laicos juzgar a su propio obispo?

En realidad, la demanda presentada en Roma es una apelación a la autoridad de la Santa Sede, para que la enseñanza manifiestamente errónea de un obispo en particular, Mons. Bonny, pueda ser conocida, evaluada y juzgada por sus superiores. El hecho de que se trata de un error se hace evidente cuando se compara con la enseñanza tradicional e invariable de la Iglesia que considera las inclinaciones homosexuales como «intrínsecamente desordenadas» y la actividad homosexual objetivamente como un pecado grave.

Los católicos están «en su pleno derecho» a hablar si el clero contradice la fe, dijo a LifeSiteNews en una entrevista exclusiva una religiosa aficionada a correr maratones. «Las cosas se presentan de forma muy clara, no sólo en la Escritura, sino también en el Catecismo, un hermoso libro que expone todo de forma muy bella,» explicó a LifeSiteNews la hermana María Brigid Callan, de la diócesis de Steubenville, Ohio.

La queja de Pro Familia pone de relieve el hecho de que Roma ha dejado a un gran número de fieles en un estado de confusión motivado por la  exhortación apostólica Amoris Laetitia  y los sínodos que culminaron con la publicación de la exhortación apostólica sobre el amor y la familia.

En un desarrollo problemático de la «sinodalidad», las conferencias episcopales y las diócesis particulares han interpretado el texto de manera contradictoria. Algunos apoyan la enseñanza tradicional de la Iglesia en lo que se refiere a la cohabitación, el nuevo matrimonio después del divorcio y la actitud hacia los actos homosexuales. Otros –con el estímulo a nivel personal del Papa Francisco– están abogando por más «apertura» para las «llamadas parejas irregulares», como las denomina Amoris Laetitia, incluido el acceso a la Sagrada Comunión en ciertas situaciones. LifeSiteNews ha informado ampliamente sobre estos temas.

El obispo Bonny lo expresó así: «¿No debemos evolucionar hacia una diversidad de rituales en los que pudiéramos reconocer la relación de amor entre homosexuales, incluso desde la perspectiva de la Iglesia y de la fe?». Y añadió también: «De ningún modo podemos seguir afirmando que no puede haber otras formas de amor fuera del matrimonio heterosexual. Encontramos la misma clase de amor entre un hombre y una mujer que viven juntos en parejas homosexuales y lesbianas».

La exhortación apostólica del Papa Francisco no dice nada por el estilo en esas palabras. En el caso de Mons. Bonny, el vínculo con tal interpretación de Amoris Laetitia fue realizado por el propio obispo en una declaración filmada por la televisión flamenca ATV.BE. A la pregunta de qué pensaba de la apelación hecha a Roma por Pro Familia, respondió:

Todo el mundo es libre de ir a donde quiera. Es asunto suyo. Me gustaría invitarles, antes de su paso para Roma, con el fin de leer lo que llegó desde Roma remitido por el Papa actual:  Evangelii Gaudium («El gozo del Evangelio») y Amoris Laetitia. Podría ser más útil leerlos de antemano y dejarles después marchar a Roma.

Seguidamente añadió:

«Han aparecido tantas nuevas variaciones sobre el tema ‘relaciones y matrimonio’, antes de que una persona pase por un matrimonio civil o de la Iglesia... También hay historias de parejas y familias mixtas, así como la cuestión, en nuestra sociedad, de parejas homosexuales. ¿Cómo podemos ocuparnos de esa diversidad [de relaciones] de una manera que sea respetuosa para cada persona, de manera que todos los que quieren ser cristianos hoy y que quieren estar juntos con la Iglesia puedan encontrar un lugar dentro de la comunidad eclesiástica para su situación personal?»

¿Está Roma preparada para juzgar y sancionar unas declaraciones públicas como las realizadas por [el obispo] Bonny? Ese es el verdadero meollo de la cuestión. Porque por lo que se refiere a la heterodoxia, las cosas son muy claras.

En su comunicado de prensa, Pro Familia subraya que las declaraciones de Bonny son «erróneas en lo que se refiere a las normas católicas». No hay forma de que la Iglesia pueda llegar a reconocer las relaciones entre parejas homosexuales, así como de católicos divorciados y vueltos a casar o las parejas de hecho. Desde el punto de vista de las normas católicas, las declaraciones y escritos ofensivos de Bonny son causa de escándalo público, irritan a los oídos piadosos, son absurdas e incluso francamente blasfemas. La Iglesia no puede 'bendecir' lo que Dios ha prohibido.

Traducido por Rafael Barroso Cabrera, del equipo de traductores de InfoCatólica

Publicado originalmente en Life Site News

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